Posteado por: charradetas | junio 15, 2011

Las muñecas de Famosa

A mis 5 años me regalaron 5 muñecas. Dicen que los recuerdos de esa edad se difuminan en el cerebro y que no es fácil retenerlos con claridad porque aún no estás desarrollada completamente. Pero yo las recuerdo nítidamente.

Fué en la casa del pueblo y durante las vacaciones, un dia la madre de mi vecina Loles dijo que su niña ya no las quería y me las regaló por mi cumpleaños.

Eran viejas, de un tamaño poco menor que el mío y de esa marca del anuncio en el que andaban hacia el portal para hacer llegar al niño su cariño y su amistad. Tenían caritas inocentes y pelos andrajosos. Sus brazos y piernas solo se movían en hombros e ingles. Sus vestidos eran de diferentes colores, pero el uso les había dado una textura y tono parecido a todos.

Nadie me cree pero recuerdo cada una de aquellas caras. Abrían y cerraban los ojos con impertinencia y lentitud. Por las noches sé que se movían y me observaban, asomándose a mi cama y sin mediar sonido alguno. Más de una vez abrí los ojos y vi los pequeños rostros que asomaban justo por el borde y me miraban fijamente, con algún pestañeo intermitente que me aterrorizaba.

Nunca me tocaron ni me hicieron nada. Yo creo que eran personas que habían muerto y se habían quedado encerradas en esas muñecas. Por la mañana aparecían en diferente posición a donde yo las dejaba, era la única prueba de que no era un sueño en mi cabeza.

Los primeros dias lloraba y gritaba, pero mis padres no le dieron mayor importancia y pensaron que no sería bueno quitarme las muñecas para que se fueran mis miedos. Se empeñaron en que no pasaba nada y que era muy feo desprenderme de un regalo asi. Luego ya entre los castigos y que me avergonzaban por mis temores opté por no quejarme e intentar acostumbrarme a su compañía. De dia no había problema. Lo malo eran las noches. Dormía abrazada al almohadon, rezando al niño Jesús bajo las sábanas y sin querer abrir los ojos para nada. Pero al final siempre los abría un poco y ahí estaban las cabecitas asomando.

Con la luz del dia intenté descubrir su secreto inutilmente. Les hablé y no me contestaron. Les pegué y no se quejaron. Las tiré por las escaleras y no se rompieron.
Sólo alguna vez que las miraba de reojo me devolvían un pestañeo, como queriendo decirme que estaban ahí, que las tuviera en cuenta.

Fué el mes mas largo de mi vida. Al acabar las vacaciones las encerré en el desván y les dije a mis padres que me las había olvidado. No me creyeron porque de niña no sabía mentir, pero por no volver a por ellas lo dejaron pasar.

————-

Hace una semana se produjo un incendio en la casa del pueblo y el fuego devoró el desván. Dicen que los gritos de niña que se escucharon mientras las llamas subían hacia el cielo asustaron a todo el pueblo, pero que posteriormente los bomberos no encontraron ningún cadaver. Espero que ahora crean mi historia.


Inspirado por el relato de Micromios

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Responses

  1. Me ha encantado que mi relato te haya inspirado semejante texto. Da para una película, para una novela y hasta para un análisis psicológico casi.
    Salut

    • Gracias Micromios, la verdad es que tu historia enseguida me hizo pensar cosas. Eso de las muñecas antiguas y los niños siempre me ha dado mal rollo.

  2. Que buena historia!!!! Un saludo!!


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