Posteado por: charradetas | noviembre 19, 2007

Las "chicas sonsonete"

– Halloooo ! How aaare youuuu today ? (Hola, como estás hoy?)

– Do you want a maaaassage ? Maybe tomooorrow ? (quieres un masaje ? Quizas mañana?)


En la calle se oía la voz de las chicas del masaje que repetían una y otra vez la misma cantinela con languidez, pero con la sonrisa puesta y sin poner malas caras ante el silencio de los transehuntes extranjeros que las miraban .

Su negocio eran unas descuidadas paredes mas un recibidor de chapa desvencijado que estaba abierto a la calle y desde el que entonaban sus “frases gancho” a los turistas para intentar sacar negocio. Eran cuatro chicas y proporcionaban varios servicios : lavandería, arreglos en el pelo, aceites y cremas, y por supuesto masajes Tai.

Tras la decision de Dios de acabar con la especie humana, provocando una guerra mundial tras el 11-S, vió como el pequeño planeta se iba recuperando y los acontecimientos no tomaban el curso que El había pensado … (ver relato)


Ya estabamos en Ko Phi Phi, una de las islas más exóticas y bellas de Thailandia. La primera vez que pasamos por su calle, con la cara de perdidos de quien llega a un lugar desconocido, las oímos dirigirse a nosotros para ofrecernos un masaje :

– Halloooo ! How aaare youuuu ? (Hola, como estás?)
– Fine, thanks
– Do you want a maaaassage today ? Maybe tomorrow ? (quieres un masaje hoy ? Quizas mañana?)

y les dijimos que de momento no, pero que les dejábamos ropa sucia para lavar.

Tras dejar las cosas en el hotel que estaba enfrente (unos pequeños bungalows elevados un metro de la tierra por 4 postes), fuimos al pequeño restaurante que limitaba con el negocio de masajes de las “chicas sonsonete”.

– What is your name ? Where are you ? – Me preguntó una de ellas.

– Gabon, Spain – Dije yo con asombro por la naturalidad y espontaneidad que hablaban con la gente. La sonrisa siempre estaba en su boca. Invitaban al buen humor y a relajarse.

Vi como apuntaban nuestros nombres con caracteres Tai en la parte superior de la hoja de cuentas de ese dia. Seguramente solo les serviria para recordarlo los pocos dias que ibamos a estar alli.

Ellas nos dijeron sus nombres y nos siguieron preguntando mas cosas. Sobre todo que cuando ibamos a darnos un masaje.

Seguimos comiendo escuchando como cada vez que pasaba alguien por delante de la tienda decian :

– Halloooo ! How are youuuu today ?

– Do you want a maaaassage ? Maybe tomorrow ?

Algunos les respondían, otros se sorprendían, otros no contestaban, pero TODOS sonreían al escuchar la cantinela. Los Thailandeses son así: “sanuk”. Si no es “divertido”, no vale la pena.

Mi amigo accedió a recibir un masaje el dia siguiente. Hasta entonces cada vez que pasabamos por delante nos saludaban por nuestros nombres e incluso nos piropeaban :

– You are a handsome maaaan ! Do you want a maaaaassage ? Maybe laaaater ?

Su inglés eran apenas 10 frases aprendidas de carrerilla y era dificil entablar una conversación.

Mientras mi amigo recibia un masaje, me dijeron que esperara en el pequeño recibidor abierto a la calle. Me sentaron en su mejor silla y entre dos me hacian pequeños masajes en manos y cuello.

– Free, free … We take care of you … (gratis…nosotras te cuidamos…)

Al ver que estabamos resfriados nos dieron una especie de unguento en las manos que al respirarlo te abría las fosas nasales. Incluso una de ellas nos fue a comprar pastillas para la tos, sin pedir nada a cambio.

Por supuesto al dia siguiente me hice dar un masaje por Potn, la que más me miraba y hablaba conmigo. Todas parecían tener mas de 35 años, aunque luego ella me dijo que tenia 25. Ninguna era bella y sus cuerpos denotaban el desgaste de los años, pero su encanto y alegría de vivir las hacía especiales.

El espacio para masajes eran 4 colchonetas sobre una tarima de madera a medio metro del suelo. Imaginamos que eran las mismas camas donde ellas dormian.

El masaje no fué muy placentero, mas bien doloroso. Supongo que nadie les había enseñado en profundidad. No obstante quise aprender a hacerlo yo y le ofrecí pagarle el doble si me enseñaba unos minimos movimientos de masaje Tai.
Potn se mostró encantada y me enseño con paciencia donde habia que apretar y donde no. – No good – Decia tocando codos y rodillas…

Al 5º dia emprendimos una excursión alquilando una barca pequeña con un motor que sobresalía de ella y giraba una hélice al final de un palo largo. Era bastante veloz y estuvimos visitando pequeños rincones de varias islas cercanas. Las vistas eran paradisíacas nos íbamos bañando en los mejores sitios que recorriamos, bajo aguas esmeralda transparentes.

Dios dió un golpe en el tablero al enterarse de la situación de su pequeño planeta Tierra. El cono de cristal que hacía las veces de ficha se tumbó y su punta quedó apuntando al mar de Andamán…


De pronto escuchamos un ruido ensordecedor al otro lado de nuestra isla. La tierra tembló y la pequeña barca dió varias sacudidas.

Un tsunami de 5 metros de altura había llegado a la zona. No nos habiamos enterado porque la barquichuela no tenía radio ni nada similar y llevabamos horas fuera de Ko Phi Phi. Tuvimos la suerte de estar en ese momento en el lado protegido de la pequeña islita y la ola arrasó la parte de tierra que nos cubría.

A los pocos minutos, la gigantesca ola chocó contra la isla donde dormíamos de Ko phi phi. Desde donde estábamos, a unos 3 Km se oyó de nuevo un gran estruendo, como un trueno. El piloto de nuestra barca estaba aterrorizado y miraba en todas direcciones con los ojos desorbitados. – Tsunami, tsunami !! – Arrancó el motor y dió la vuelta a la isla para llegar a Phi phi a ver a su familia. Apenas salimos de la isla el retroceso del choque del tsunami nos barrió y volteó la barca a 3 metros de altura, pero no nos paso nada y en unos minutos estabamos sobre ella, ya que milagrosamente había caido de nuevo al agua sobre su casco.

Conforme llegabamos a Phi phi se divisaba el terror. La vegetación había sido arrasada, asi como las pequeñas chabolas en las que vivía la mayoría de la gente. El agua había cubierto una altura de 3 plantas en los edificios mas grandes. Los tres nos acercabamos a toda velocidad, nosotros con lágrimas en los ojos, mirábamos al piloto con la vista fija en la costa y apurando toda la potencia del pequeño motor, con los músculos de todo el cuerpo en tensión. Su boca se movía articulando mudas palabras en Tai.

Hubo miles de muertos y de desaparecidos, pero la ayuda llegó inmediatamente. Primero de las islas vecinas, posteriormente de Pukhet y Bangkok y a los dos dias la internacional. Nos sacaron de allí y no volvimos a saber nada de “las chicas sonsonete”. Su local parecía que nunca hubiera existido, el único rastro que quedaba era media pared orgullosa que había aguantado el envite.

Dos años despues, en un viaje de negocios a Shanghai, no pude evitar la tentacion de coger 2 dias de fiesta y volver al lugar de los hechos. Llegué a la isla solo, con una pequeña mochila y al bajar del barco fui corriendo por las calles. Todo parecía reconstruido, aunque en ese momento no me fije mucho. Di la vuelta a la esquina afinando el oido y con el corazón a punto de estallar. No se escuchaba nada. Me acerqué y a unos 10 metros del local por fin escuché la cantinela que se repetía en mis pesadillas :

– Halloooo ! How are youuuu today ?

– Do you want a maaaassage ? Maybe tomorrow ?

Me alegré muchísimo. Me planté delante de ellas y dije :

– I want a massage today ! (quiero un masaje hoy)

Me miraron desconcertadas, pero inmediatamente me reconocieron, supongo que por recordar aquel fatídico dia. Incluso Potn se acordaba de mi nombre. Salió del local y se abrazó a mi.

– I think you are dead ! I think you are dead ! (pensaba que estabas muerto)

Al ser las últimas personas con las que se relacionaron antes del tsunami, nos recordaban muy bien y se había establecido un lazo extraño y fuerte a la vez, por haber vivido aquella experiencia desoladora.

Dos de ellas ya no estaban. No encontraron ni sus cuerpos. Potn me contó como pudo lo sucedido, entre llantos, pero con una sonrisa cada vez que me miraba a los ojos. Yo, contagiado de sus lágrimas, le intenté explicar como nos libramos por casualidad y esquivamos a la muerte a la vuelta de una islita.

Volví a España y supe que en adelante mis pesadillas se reducirían. Pero cada vez que miro el mar me parece que una ola amenazadora viene hacia la costa y el corazón me da un vuelco. Solo me tranquilizo cuando llega a mis pies y los moja suavemente.


Dios empezó a pensar en su siguiente movimiento …

Gaby – noviembre 2007

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Responses

  1. Una historia impresionante. Siempre he pensado que Diós tiene los dados trucados.Después de vivir eso la VIDA se tiene que ver con otros ojos.Tuvo que ser espeluznante volver al lugar de los hechos.

  2. Que tal job ? Que rapidez ! Acabo de ponerlo y aun estaba retocando alguna cosilla …Si, la verdad es que cuando me lo contaban me impresionó mucho. Tuvo que ser horrible.

  3. Supongo que os sentiréis unos auténticos privilegiados, no sólo por salvar la vida, sino por poder contar en vuestro haber con una experiencia tan asombrosa. Si sentados en nuestro sofá mirando la televisión las imágenes de algo así nos parecen espeluznantes, imagino lo que tiene que marcar el haberlo vivido en primera persona.

  4. Hola neruda, el unico privilegio es haber oido la historia de los hechos de primera mano, yo no estuve alli, solo es un cuento-homenaje a las “chicas sonsonete”. Ellas si existen realmente y me contaron como fue !


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