Posteado por: charradetas | febrero 6, 2007

La curva del dolor

¿Quién sabe donde se va el amor cuando desaparece? Hubo un tiempo hace siglos, o así me lo parece que no hice planes mas allá de una cena, un beso o una canción y entregué sin miedo mi corazón. Sólo que esa vez salió todo mal y terminó en dolor, en mucho dolor. Aun así, a pesar de todo y de nada después un largo y difícil camino me invadió una sensación de tranquilidad.
Y aunque sufrí también resurgí, renací, y sobre todo crecí.

Al principio del final, todo fue caos y parecía que el corazón se desgarraba de dolor. Todo por lo que en algún momento aposté, lo perdí. Y lloré muchas lágrimas amargas pero tuve suerte, porque justo en el momento en que creía que me ahogaba en el sufrimiento alguien me sopló al oído una vieja y sabia frase: “Lo que no te mata te fortalece”. Y aunque en el fondo de mi piel parecía imposible la redención, el tiempo todo lo pone en su lugar. Así que, con esfuerzo y con mucha voluntad, al principio, aparqué el dolor, pero a este le sobrevino una nueva sensación. Una indolente tristeza, efecto de los sueños rotos, las ilusiones que quedaron pendientes y las palabras que no supieron sobrevivirle al silencio.
Entonces otro duende mágico me señaló el camino y me consoló diciéndome :
“A veces nos toca ganar y otras perder, nada es definitivo en esta vida. Lo importante no es la duración, sino la intensidad, el atreverse a vivir, a sentir y sobre todo -me recalcó- a entregar amor”.

Entonces me quedé tranquila por todo lo que había regalado.

Hoy ese oleaje perturbador ha desaparecido de mi corazón y esa tristeza contenida ha dado paso finalmente a una cómoda y dulce tranquilidad.
Fue entonces durante esa calma, cuando pude guardar las fotos que todavía tenía pegadas en la retina y fui, por primera vez capaz de preguntarme con verdadera ansiedad cuales serían las próximas. Y aunque me invadió la melancolía, ya no tenía aroma a desesperación, porque entendí el valor de una despedida a tiempo y aunque en una primera mirada pueden parecer tremendamente desgarradoras, también resultan reconfortantes al saber que se quedaran pegadas a tu piel como promesas para mejores intentos.

Guardé, pensativa, el cariño en el baúl de los recuerdos, no sin antes volver a mirar esos ojos que me observaban fijamente desde un papel pero no encontré la intensidad que antes reflejaban e intenté llamar a esas lágrimas de sal que tantas noches me acompañaron. Sin embargo aunque algunas se asomaron ya no tenían ese sabor. Entonces pensé que tal vez me había endurecido demasiado, porque mi corazón ya abría esa cerradura.
Busqué largamente la razón del desamor y me di de bruces con la realidad y, por ello, también con la decepción que fue carcomiendo el amor.
Y concluí que tal vez el amor no se va a ninguna parte, simplemente se evapora, de forma mágica extraña, de la misma forma en que nació etéreo, intangible y juguetón.
Hoy cada día empieza de forma diferente y los momentos pasan suaves y ya no duelen.

Ahora empiezo a escuchar nuevas risas y nuevas historias por hacer.
Vuelven a surgir estrellas y vuelvo a peinar mi vida con ilusión. No es un camino fácil, seguro que no, pero es parte de un gran aprendizaje.

Mariana Jara

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Responses

  1. Ese camino, sea o no doloroso, es siempre un tesoro y nadie puede quitártelo…

    Muy bonito

    Un Beso

  2. Q lindo! Son exactamente todas esas fases que vas pasando. El vacío, el dolor, la tristeza, la búsqueda del por qué, la nostalgia de aquella historia, la resignación, la tranquilidad y, de nuevo, la esperanza.El problema es que muchas veces nos desviamos de este camino y viajamos al resentimiento, al rencor, al escepticismo y nos colocamos una armadura de metal para próximos encuentros.

  3. Ya ves dónde he terminado. Estaba leyendo tus aventuras en Costa Rica imaginándote a 20 mt de altura junto a las copas de los árboles cuando … me encontró la categoría pensamientos. He recorrido el texto intentando escoger algo: “entonces me quedé tranquila por todo lo que había regalado”. Ese es nuestro auténtico patrimonio. Escribe Sampedro en La Vieja Sirena algo parecido [en boca de uno de los personajes, femenino en este caso pero estoy segura que no hay distinción de género] a “tengo las manos vacías de tanto dar pero las manos son mías”.

    Sigo deambulando por tu Blog a la espera del próximo acertijo 😉


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